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lunes, 6 de agosto de 2012

BIOLOGIA DE LAS SERPIENTES

BIOLOGIA DE LAS SERPIENTES



En el presente manual se toma en cuenta, la clasificación que lleva a identificarlas y ubicarlas en su respectiva familia y género. Determinándose que las clasificaciones más específicas (especies y subespecies) no afectan en forma apreciable las consideraciones referentes a: emponzoñamiento, primeros auxilios y tratamiento clínico requerido.
Para la identificación y clasificación de las serpientes se toman esencialmente dos (2) aspectos:

LA ESCAMACION
Forma, Posición y Disposición.
En relación a la escamación, la clasificación de éstas se efectúa en base a dos (2) elementos:

DISPOSICION Y FORMA
Mosaicada: Se refiere a las escamas que encajan perfectamente entre sí, formando una especie de mosaico que las hace lisas al tacto. Esta disposición le da una apariencia brillante a la serpiente. Las escamas mosaicadas tienen forma hexagonal, lo cual le permite encajar unas con otras.
Superpuestas: En el tipo de escamación superpuesta, el borde o extremo lateral o terminal cubre parte de la escama siguiente, formando una especie de tejado; al tacto es áspera y de apariencia opaca. Las escamas tienen forma ovalada o elipsoidal.
En algunas especies, la escama tiene una prominencia que la recorre en su parte central, lo cual le da un aspecto de quilla; es por esto que se dice que la escama es aquillada.
Las escamas superpuestas y aquilladas forman una línea que recorre el cuerpo de la serpiente (carena); en tales casos se dice que la escamación es carenada.

Mudación
Las serpientes tienen la piel distensible y recubierta totalmente por escamas córneas epidérmicas.
La escamación cumple una función protectora del cuerpo de estos animales, que se encuentran constantemente expuestos al roce con las irregularidades del terreno y de la vegetación.
Estas poseen una fina cubierta epidérmica, transparente, que se continua en la verdadera piel y constituye así una tenue red llamada "estrato córneo", la cual es reemplazada periódicamente y, de una vez, por una nueva.
La muda es un proceso crítico relacionado con las glándulas endocrinas del reptil.
Algunas especies pueden llegar a mudar hasta ocho veces por año, mientras que otras lo hacen apenas cada año.
Durante la muda, el reptil se despoja de una camisa transparente, restregando el hocico y el resto del cuerpo contra las rocas y troncos de árboles.
La capa epidérmica se va desenfundando al revés, hasta desprenderse totalmente como una capa diáfana, que viene a ser una copia fiel e incolora de toda la escamación y los diseños corporales de la serpiente.
La escamación de las serpientes de Venezuela es de dos tipos específicos, las escamas lisas y las escamas con carena.
Las escamas lisas se presentan una al lado de la otra, dando el aspecto de que toda la serpiente es lisa y brillante. Este tipo de escamación se encuentra en todas las serpientes inofensivas (no ponzoñosas) y además en una sola especie ponzoñosa como es la Coral ( Micrurus ).
Las escamas con carena están superpuestas una sobre la otra, dándole a la serpiente un aspecto de piel rugosa y opaca. Este tipo de escamación se encuentra solamente en las serpientes ponzoñosas de la familia Viperidae, entre las que se encuentran las cascabeles, las mapanares y las cuaimas piñas.

Fases de la escamación de piel
Cuando se aproxima este estado las serpientes pasan por tres fases:
1.- La primera ellas dejaran de alimentarse y buscaran un refugio donde pasará un periodo de varios de días, esto se le conoce como preecdisis. Es normal que muchas serpientes no acepten alimento en este periodo, no hay que preocuparse por ello, cuando pase la muda comerán de nuevo. No obstante hay otras que sí aceptan el alimento sin problemas dependiendo de la fase en la que se encuentren. De cualquier modo, lo mejor es no ofrecerles alimento durante la muda.
2.- La segunda fase es ecdisis, cuando entra un periodo donde veremos completamente blanco azulado sus ojos debido que entre la piel vieja y nueva se produce una sustancia lechosa que ayudara a desprenderse de la piel vieja. Es conveniente no tocar a la serpiente para no dañar la nueva piel.

3.- La tercera es cuando vuelve a su color natural pero aun no ha desprendido de la piel vieja hasta el momento que ella siente la necesidad de comenzar ha rozar su hocico por cualquier tronco o roca para desprenderse de la camisa vieja. Por eso es importante que en el terrario haya una piedra o algunas ramas.
Aproximadamente las tres fases descritas anteriormente tardan una semana en total. Hay muchos que se preocupan porque ven a su serpiente con los ojos lechosos y después la observan normal pero no encuentran la piel. Se debe a que está como lo explicamos ya en la fase 3 y no tardará en mudar.

Escamas Cefálicas
Se denominan así a las escamas situadas en la cabeza. Ellas pueden ser numerosas, pequeñas y parecidas a las del dorso del cuerpo, como en muchas serpientes venenosas viperídeas, o grandes y lisas, en forma de placas o escudos. Este último caso es el más frecuente y reciben, entonces, nombres precisos.
La escama que está ubicada en la parte superior del hocico se denomina rostral y se identifica fácilmente porque en su parte baja siempre tiene una escotadura por donde saca la lengua el animal, sin necesidad de abrirla boca. Esta escama casi siempre tiene una forma triangular o trapezoidal. Hacia atrás de la rostral y a cada uno de los lados, se encuentran las escamas supralabiales, que bordean el labio superior. A -los fines de clasificación se cuentan estas escamas laterales, tomando también en consideración las escamas labiales que tocan el borde inferior de los ojos. Así, por ejemplo, cuando decimos que hay 8(3,4) escamas supralabiales, queremos significar con esto, que la 3ra. y 4ta. supralabial, contadas a partir de la rostral, son las que entran en contacto con la órbita ocular.
Las escamas infralabiales son las opuestas a las anteriores, porque bordean la parte inferior de la boca y convergen en una escama opuesta a la rostral, también de forma triangular, denominada mental. En la barbilla también hay uno o más pares de escamas alargadas, llamadas geneíales.
Las escamas que rodean el orificio nasal se llaman nasales y éstas pueden ser enteras, semidivididas o divididas. Entre las nasales casi siempre hay una o dos pequeñas escamas internasales.
A los lados de la cabeza se pueden contar las escamas preoculares, en número de una o más, las cuales están localizadas inmediatamente delante de los ojos. A veces hay una escama de forma variable entre la fosa nasal y el ojo, que se llama loreal o frenal. También es posible que no existan escamas preoculares, en cuyo caso, la loreal es alargada y está en contacto con el globo ocular.
Encima de cada ojo, hay una escama fuerte denominada supraocular y, detrás de los ojos, bordeando la órbita, se encuentran las llamadas escamas postoculares, que pueden ser una o varias. En ciertos casos, una o ninguna de las escamas supralabiales toca la órbita ocular y, en su lugar, hay una o más escamas pequefias, denominadas suboculares. En la parte superior de la cabeza, además de las internasales, nos encontramos con las placas o escudos prefrontales, situados inmediatamente detrás de las internasales. Posteriormente, le sigue un escudo poligonal llamado escama frontal y, luego, un par de escamas grandes parietales. Entre las parietales, postoculares y supralabiales hay una pequeña serie de escamas llamadas temporales. Casi siempre se designan las temporales por medio de una fórmula. Así, por ejemplo, cuando decimos que la fórmula temporal de la escamación de una serpiente es de 2 + 3, queremos decir que tiene dos anteriores, seguidas por tres posteriores.
Algunas serpientes, como las ponzoñosas de la familia Viperidae y las no venenosas de la familia Boidae, carecen de la mayoría de las escamas grandes o placas de la cabeza y en sustitución, hay numerosas escamas pequeñas, semejantes a las del dorso del cuerpo.

Escamas Corporales.
En las serpientes las escamas asumen el nombre del órgano, parte del cuerpo o región donde están ubicadas.

Cefálicas:
a.- Rostral: Ubicada en la parte superior del hocico (rostro). En su parte baja tiene una escotadura por donde el animal saca la lengua.
b. Nasales: Escamas que rodean el orificio nasal; pueden ser pre, post o supranasales según se encuentren antes, después o encima del orificio nasal.
c. Oculares: Relativas al ojo; pueden ser pre, post o supraoculares
d. Loreales: Escamas ubicadas antes de la escama preocular y después de las postnasales. En algunas especies toman forma hueca, formando las llamadas fosas termorreceptoras.
e. Frontal: Relativas a la región donde está el hueso frontal. Pueden ser frontal y prefrontales.
f. Temporales: Escamas ubicadas entre los parietales, Supralabiales y postoculares. Se enumeran indicando su número a partir de las postoculares.
g. Supralabiales: Escamas ubicadas inmediatamente a los lados de la rostral (bordean el labio). Se enumeran indicando entre paréntesis las que tengan contacto con el borde inferior del ojo. Ejemplo: 8 (3,4); de ocho supralabiales, la 3era. y 4ta. tocan el ojo.
h. Mental: Escama del labio inferior a nivel del mentón.
i. Infralabiales: A ambos lados de la mental, bordeando el labio superior. Se indica el número total de Infralabiales y, el número de las que hacen contacto con el primer par de generales se coloca entre paréntesis.
j. Generales: Escamas alargadas, las cuales se presentan por pares y se encuentran a nivel de la barbilla.

Dorsales
Escamas que parten del cuello de la serpiente y se ubican en la parte superior del cuerpo de la misma, terminando en el orificio anal. Para identificar la serpiente se coloca el número de escamas que parten del cuello y, separadas por un guión las hileras que lleguen a nivel del orificio anal. Ejemplo: Dorsales 1 7-15, nos indica que del cuello parten 1 7 hileras de escamas y llegan sólo 15 a nivel del ano.

Ventrales:
Escamas con forma de oruga de tractor que se encuentran en la parte inferior del cuerpo (región ventral). Se disponen transversalmente; parten desde la primera escama que contacte con las dos (2) hileras inferiores de dorsales y terminan en la placa anal.

Subcaudales
Todas las escamas que se encuentran en la parte inferior después del orificio anal. Pueden estar enteras (ver figura No. 6.A) o divididas (ver figura No. 6.B). Si están divididas en dos (2) hileras, se coloca dos (2) veces el número, separado por un guión.

Ejemplo:
- Subcaudales Enteras 17: Indica que existen 17 escamas después del orificio anal.
- Subcaudales Divididas 17-17 Indica que existen 17 pares de escamar después del orificio anal (2 hileras).
La parte superior del cuerpo o dorso del animal, está cubierto por hileras longitudinales de unas escamas pequeñas, lanceoladas o hexagonales, llamadas dorsales. Estas hileras dorsales se pueden contar detrás del cuello de la serpiente y luego, a nivel de la abertura anal (límite entre el cuerpo y la cola del reptil). El número de hileras de escamas dorsales en el cuello puede ser igual al que encontremos cerca de la abertura anal y así, por ejemplo, decimos que determinada serpiente tiene 17-17 hileras dorsales. En otros casos, el número de hileras cerca del orificio anal puede ser menor que el de las filas del cuello, pudiendo encontrarse cifras tales como 17-15, etc. Cuando esto sucede, la causa se debe a una reducción o pérdida en la continuidad de varias hileras de escamas dorsales a lo largo del cuerpo.
En nuestro país, el número de hileras dorsales encontrado en las serpientes es muy variable y las hay con apenas diez hileras dorsales, como algunas culebras "loras" del género Chironius y, en otras, como la "tragavenado" del género Boa, puede haber hasta 90 hileras de escamas dorsales. En las serpientes que pertenecen a la llamada familia Boidae la escamación dorsal se cuenta una sola vez en el medio del cuerpo, ya que hay aumento y reducción progresiva de filas a lo largo del dorso del reptil. También conviene señalar, que en algunas serpientes, el vientre posee escamas similares a las dorsales. y, en este caso, se cuentan las hileras alrededor del cuerpo.
Las escamas dorsales de las serpientes pueden ser lisas o estar provistas de una arista que va del centro al ápice de cada escama y entonces, se llaman carenadas o aquilladaf. Algunas veces, las quillas de las escamas dorsales no llegan a la punta de las mismas y tienen un aspecto abultado, como sucede en la serpiente "cuaima piña" (Lachesis muta muta).
En algunos géneros de ofidios las escamas dorsales presentan cerca de la punta, uno o dos pequeños orificios acanalados, llamados fosetas apicales, que pueden ser más o menos visibles al observador. En ciertos géneros de serpientes, las filas de escamas dorsales no están dispuestas en forma longitudinal, sino oblícua.
En la parte baja del cuerpo (región ventral) de la serpiente, hay una larga serie de escamas, más o menos anchas, que recuerdan las orugas de un tractor y reciben el nombre de ventrales. Estas escamas se extienden desde la garganta hasta la abertura anal y su número difiere, según las especies. Además, cada especie tiene un número de escamas ventrales variable dentro de ciertos limites. Así, por ejemplo, decimos que una serpiente determinada tiene de 168 a 181 escamas ventrales, etc.
La escama o placa que cubre la abertura anal puede ser entera (1) ó dividida (1/1). Inmediatamente después de la placa anal, siguen las escamas subcaudales, que forman la parte inferior de la cola. En verdad, se trata de una continuación de las escamas ventrales y su número también es variable. Algunos autores prefieren utilizar, con fines de clasificación, la suma de las escamas ventrales más las subcaudales y, entonces, se denominan ventrales totales.
Las escamas subcaudales pueden estar formadas por una hilera sencilla, por ejemplo, de 87 escamas, o doble, y en este caso, se escribe 87/87 subcaudales.
El contaje de las escamas ventrales y subcaudales, además de otros datos, es fundamental para la identificación de las diversas especies de serpientes.

Coloración
Las culebras exhiben diseños muy variados. Muchas tienen colores uniformes, mientras que otras pueden tener líneas longitudinales, anillos o manchas regulares o irregulares.
En la mayoría de las especies de ofidios la coloración confiere cierta protección al animal, lo cual les permite ocultarse de sus enemigos naturales y les facilita la obtención del alimento.
Generalmente las serpientes presentan colores similares al medio en donde viven (homocromía), pero también pueden tener una combinación de forma y colores parecidos al hábitat (homotipia). Un ejemplo claro de esto último lo constituye una culebra inofensiva llamada "Bejuca" (Oxybelis aeneus), que se confunde muy bien con las ramas secas de los arbustos donde vive.

Culebra inofensiva Bejuca (Oxybelis aeneus) confundiéndose entre las ramas


En otros casos hay mimetismo, el cual permite que una especie inofensiva presente un gran parecido con otras especies peligrosas.

Culebra "Falsa Coral"


LA DENTICION
Tipo, Forma, Tamaño y Función
Al igual que la escamación, la dentición es un punto clave para la clasificación. El tipo y la estructura de los dientes es lo que verdaderamente determina si la serpiente es o no venenosa.
Los diferentes tipos de dentadura se identifican, según la posesión o no de los colmillos inoculadores de veneno, la estructura de éstos, y la posición que ocupan en el maxilar superior.

A. TIPOS DE DENTADURA:

Serpientes Aglifas:
Comprende una dentadura en el maxilar superior formada por pequeños dientes ganchudos y curvados hacia atrás, sin surco o conducto capaz de inocular ponzoña. Incluso cuando la saliva es ligeramente ponzoñosa (en algunas especies), estos animales no presentan peligro alguno para el hombre. Estos dientes son sólidos, lisos, cortantes y cortos; sus mordeduras son simples arañazos superficiales que no alcanzan a herir la piel, salvo que la serpiente sea de gran tamaño, como las familia Boidae y Colubridae.
La poseen los ofidios que no tienen colmillos para la inyección de veneno, y por lo tanto no son venenosos

Existen dos tipos:
- Dientes pequeños en forma de sierrita (Familia Colubridae).
- Dientes grandes y fuertes (Familia Boidae).

Serpientes Opistoglifas:
Serpientes con una dentadura formada por dos dientes más grandes que los restantes alargados, fijos y surcados por un canal lateral externo, capaz de escurrir ponzoña, ubicados en la parte posterior del maxilar superior de la cavidad bucal. La venina es producida en muy pocas cantidades y no es muy activa, siendo pocas veces inoculada con eficacia, por estar los colmillos colocados muy atrás.
En la mayoría de los casos no presentan ningún peligro para el hombre, el veneno es inoculado con eficacia en presas ya ingeridas, lo cual facilita la digestión. Algunas serpientes de este grupo son ofiófagas, es decir, se alimentan de otras serpientes, muy especialmente de las ponzoñosas. Ejemplos de este grupo son la Philodryas viridissimus y la Clelia.
La poseen los ofidios que tienen colmillos inoculadores de veneno, en la parte posterior del maxilar superior.
Los colmillos opistoglifos, tienen un canal abierto por donde corre el veneno proveniente de las glándulas especializadas. Las serpientes opistoglifas son consideradas semi-venenosas, debido a que su veneno es de baja potencia, y la posición, estructura y mecanismo de inyección de los colmillos reduce la efectividad de la inoculación.

Serpientes Proteroglifas:
La disposición de su dentadura esta ubicada en la porción anterior del maxilar superior, estos poseen un canal excavado inoculador de ponzoña que se comunica directamente con el aparato inoculador de toxina. Son pequeños, curvados ligeramente, inmóviles. Este par de dientes es de un tamaño mayor que los demás. La mordedura de estas serpientes es, generalmente, mortal para el hombre si no es tratada a tiempo. Están representadas en nuestro país por el género Micrurus.
El maxilar de estas serpientes es pequeño y verticalmente eréctil, lo cual le permite a la serpiente cerrar la boca y replegar los colmillos hacia el techo de ésta, los colmillos están recubiertos por una mucosa que se llama Vagina Dentalis. Estos además poseen un conducto que lleva la ponzoña desde la glándula productora hasta la punta del colmillo. En el momento que la serpiente se dispone a morder, abre la boca en un ángulo cercano a 180º y el maxilar superior se mueve hacia adelante, formando un ángulo de 90º con el labio superior. Ejemplos de este grupo son los género Bothrops, Crotalus y Lachesis. La poseen los ofidios que tienen colmillos inoculadores de veneno, situados en la parte delantera del maxilar superior. Estos colmillos están erguidos y fijos; poseen un canal semi-cerrado por el que pasa el veneno hasta la presa o víctima.
Su veneno es altamente efectivo, y el sistema inoculador es más eficaz que las opistoglifas, por encontrarse los colmillos en la parte delantera del maxilar superior.

Serpientes Solenoglifas:
Poseen el aparato inoculador de venina más sofisticado que existe en la naturaleza. Dentro de este grupo se encuentra la mayoría de las serpientes ponzoñosas de nuestro país y las que provocan casi la totalidad de los casos de accidente ofídicos. Su aparato inoculador consiste en un par de colmillos, fuertes, curvados hacia atrás y situados en la parte anterior del maxilar superior.
La poseen los ofidios que tienen un par de colmillos curvados inoculadores de veneno, protegidos por un pliegue. Están ubicados en la parte delantera del maxilar superior y son móviles, retráctiles y protráctiles. Algunas especies poseen uno o dos pares de colmillos anexos inmediatamente detrás del primer par, que pueden sustituir a los delanteros en caso de pérdida.
La mayoría de las serpientes poseen dientes, y estos muestran notables diferencias en su estructura y función.
Los dientes de las serpientes se mudan y se reemplazan a lo largo de toda su vida, a diferencia de los mamíferos que sólo tienen una o dos denticiones.
Los dientes tienen usualmente forma cónica sencilla o similar a una estaca, aunque pueden variar de forma y tamaño según la región mandibular donde se encuentren.
Las serpientes poseen gran cantidad de dientes cuya función es la de empujar el alimento hacia la garganta, mas que para masticar, con lo que pueden engullir a la presa entera. También cumplen la función de retener a la presa.
Los colmillos especializados de las serpientes ponzoñosas también se reemplazan durante toda la vida del animal.

Colmillos maxilares de una serpiente venenosa Viperidae


Existe una clasificación dentaria de las serpientes, la cual permite determinar si éstas son ponzoñosas o no.

SERPIENTES AGLIFAS:
Comprende a aquellas con una dentadura maxilar superior formada por pequeños dientes ganchudos y curvados hacia atrás, sin surco o conducto capaz de inocular ponzoña. Incluso cuando la saliva es ligeramente ponzoñosa (en algunas especies), estos animales no presentan peligro alguno para el hombre.
Estos dientes son sólidos, lisos, cortantes y cortos; sus mordeduras son simples arañazos superficiales que no alcanzan a herir la piel, salvo que la serpiente sea de gran tamaño, como una Boa o una Tragavenados.

SERPIENTES OPISTOMEGADONTES:
Serpientes con una dentadura formada por dos dientes posteriores más grandes que los restantes ubicados en la cavidad bucal.


Los dientes posteriores son utilizados para herir severamente a las presas, pero no están provistos de canal para introducir ponzoña. Este grupo constituye una especialización de las serpientes aglifas. Un ejemplo es la Sapamanare (Xenodon severus).

SERPIENTES OPISTOGLIFAS:
Serpientes que poseen dientes con disposición igual al grupo anterior, pero tienen además un par de dientes posteriores alargados, fijos y surcados por un canal lateral externo, capaz de escurrir ponzoña.
La ponzoña es producida en muy pocas cantidades y no es muy activa, siendo pocas veces inoculada con eficacia, por estar los colmillos colocados muy atrás.

En la mayoría de los casos no presentan ningún peligro para el hombre. El veneno es inoculado con eficacia en presas ya ingeridas, lo cual facilita la digestión.
Algunas serpientes de este grupo son ofiófagas, es decir, se alimentan de otras serpientes, muy especialmente de las ponzoñosas. Ejemplos de este grupo son la Verdegallo (Leptophis coeruleodorsus) y la Lora (Chironius monticola). Culebra Lora

SERPIENTES PROTEROGLIFAS:
La disposición de su dentadura es inversa a la del grupo anterior. Los colmillos están ubicados en el maxilar superior, en la porción anterior.

Estos colmillos poseen un canal inoculador de ponzoña. Son pequeños, curvados ligeramente, inmóviles y están sujetos al maxilar superior. Este par de dientes es de un tamaño mayor que los demás.

La mordedura de estas serpientes es, generalmente, mortal para el hombre si no es tratada a tiempo. Están representadas en nuestro país por las corales (Micrurus).
Serpiente ponzoñosa de Coral (Micrurus)

SERPIENTES SOLENOGLIFAS
Poseen el aparato inoculador de ponzoña más sofisticado que existe en la naturaleza. Dentro de este grupo se encuentra la mayoría de las serpientes ponzoñosas de nuestro país y las que provocan casi la totalidad de los casos de emponzoñamiento.
Su aparato inoculador consiste en un par de colmillos, fuertes, curvados hacia atrás y situados en la parte anterior del maxilar superior.

El maxilar de estas serpientes es pequeño y verticalmente eréctil, lo cual le permite a la serpiente cerrar la boca y replegar los colmillos hacia el techo de ésta.
Los colmillos están recubiertos por una mucosa que se llama Vagina Dentalis. Estos además poseen un conducto que lleva la ponzoña desde la glándula productora hasta la punta del colmillo.
En el momento que la serpiente se dispone a morder, abre la boca en un ángulo cercano a 180º y el maxilar superior se mueve hacia adelante, formando un ángulo de 90º con el labio superior.

Sepiente venenosa de cascabel derramando una gota de veneno Esta serpiente muestra sus colmillos inoculadores de veneno.

SISTEMA NERVIOSO:
El sistema nervioso se encuentra bien desarrollado en las serpientes y consta de un cerebro dividido en dos hemisferios, el cerebelo, el bulbo raquídeo, la médula espinal y los nervios. La cabeza esta inervada por doce pares de nervios craneanos.

APARATO DIGESTIVO:
El tubo digestivo en los ofidios, al igual que la mayoría de sus órganos internos, es alargado y se relaciona con la forma longitudinal del cuerpo.
El esófago y el estómago son muy distensibles en estos reptiles, lo cual facilita la ingestión de presas muy voluminosas, sin ninguna dificultad.

APARATO CIRCULATORIO:
El corazón en las serpientes se encuentra situado en los límites del tercio anterior y el tercio medio del cuerpo.
Está dividido en tres cavidades: dos aurículas y un ventrículo, aunque este último está parcialmente dividido por un tabique incompleto.
El corazón de los ofidios puede latir durante muchos minutos después de muerto el animal y aún separado del cuerpo.

APARATO RESPIRATORIO:
El aparato respiratorio en las serpientes consta de fosas nasales, glotis, laringe, tráquea y uno o dos pulmones.
Las fosas nasales son alargadas y los orificios nasales están bordeados por una escama.
La glotis se abre en la boca y está ubicada un poco por encima y detrás del estuche lingual. Durante la deglución, la glotis se cierra y se proyecta hacia adelante, para evitar que cualquier partícula de alimento se introduzca en el tracto respiratorio.
Los ofidios tienen un corto número de movimiento respiratorios por minuto y respiran profundamente, debido a la ausencia del hueso esternón en el tórax.

APARATO UROGENITAL Y REPRODUCCIÓN:
Las serpientes tienen un par de riñones pequeños, alargados y asimétricos, situados en la región pelviana. No existe en ellas vejiga urinaria y, de cada riñón, sale un uréter que desemboca en la cloaca, cerca de la abertura anal. En los machos, los uréteres se unen a los tubos seminíferos, procedentes de los testículos.

Diferetne tipos de hemipenes


Principales tipos de hemipenes de serpientes
En los machos, los testículos se encuentran delante de los riñones y son flotantes.
En las hembras, los ovarios están ubicados cerca de los riñones y también hay dos oviductos.
Los machos tienen un par de órganos copuladores eréctiles, denominados hemipenes, que se encuentran alojados, en posición de reposo, en el interior de la base de la cola del animal.
Las serpientes se reproducen mediante huevos, y los períodos de incubación casi siempre se prolongan por varios meses.
Las serpientes que ponen huevos se denominan ovíparas y en la incubación de los mismos no interviene la madre, porque ella los oculta entre la hojarasca, grietas del terreno o en troncos podridos de árboles, y se incuban gracias al calor de la combustión lenta y al efecto de los rayos solares.

Serpiente "Sabanera" con huevos recién puestos. No ponzoñosa.

El instinto maternal está prácticamente ausente en las serpientes, porque la hembra abandona los huevos y sus hijos a su propia suerte.
Otras serpientes, entre ellas muchas venenosas, retienen los huevos en los oviductos y los animalitos salen vivos del vientre materno. Estas se denominan ovovivíparas y pueden parir desde unos pocos hasta más de treinta hijos.

LA VISTA:
El ojo en los ofidios posee seis músculos oculorrotatorios y sin embargo, los movimientos oculares espontáneos en estos reptiles son cortos.
El globo ocular tiene forma esférica y a veces un poco alargada. Las pupilas pueden ser circulares, en las culebras que llevan vida diurna y, vertical o elíptica, en las de hábitos nocturnos.
Los ojos de las serpientes están desprovistos de párpados movibles y, en reemplazo de los mismos, hay sobre cada ojo una lentilla transparente y convexa, que es mudada periódicamente junto con la capa epidérmica de la piel del animal.

EL OIDO:
Las serpientes no tienen pabellón, conducto auditivo externo, tímpano, oído medio ni trompa de Eustaquio, pero poseen rudimentos de oído interno.
Son completamente sordas a los sonidos transmitidos por el aire, pero en cambio, pueden captar sonidos agudos y las vibraciones del suelo. Esto explica por qué las serpientes se ponen rápidamente alertas ante pisadas y otros movimientos sobre el terreno.

OLFATO:
El olfato está bien desarrollado en los ofidios.
Ellos poseen un órgano accesorio finamente inervado, que consiste en un par de tubos o sacos ciegos situados entre las fosas nasales y la bóveda palatina, denominados órganos de Jacobson.
La lengua también contribuye con el sentido del olfato al desplazar tenues partículas olfativas hacia esos órganos.

GUSTO Y TACTO:
La lengua no cumple función gustatoria en las serpientes, y ellas engullen sus presas sin saborearlas; pero en cambio, ésta es un fino instrumento de tacto, que le permite al animal captar lo existente a distancias cortas.
La lengua es bífida, coloreada de claro a obscuro, muy móvil, protráctil y retráctil y se oculta en un estuche situado delante de la glotis.
Puede ser sacada a través de una escotadura en la escama rostral, sin necesidad de que el reptil abra la boca.
El sentido del tacto es pobre en las serpientes, debido a la cubierta escamosa del cuerpo.

ORGANOS TERMORRECEPTORES:
En América, las serpientes de la familia Viperidae están agrupadas en una subfamilia aparte, denominada Crotalinae, debido a la presencia en ella de un par de orificios o cavidades, situadas cada una un poco por debajo y entre la fosa nasal y el ojo, a las cuales se le denominan fosetas loreales y cumplen una función termorreceptora.

Foseta Termorreceptora Loreal de una Mapanare (Bothrops)


La membrana termorreceptora es muy sensible a los rayos infrarrojos y permite a las serpientes que la poseen, detectar a cortas distancias diferencias de temperatura hasta de unos 02 ºC. Así pueden las serpientes crotalíneas, como las mapanares, las cascabeles y las cuaimas piñas, ubicar a sus presas y enemigos, aún en la obscuridad, y atacarlos con una precisión extraordinaria.
Una función semejante cumplen en algunas serpientes inofensivas, las llamadas fosetas labiales, distribuidas en forma variable en varios géneros de la familia Boidae. Las fosetas labiales se encuentran en las escamas supralabiales e infralabiales, ocupándolas total o parcialmente.
Fosetas Termorreceptoras Labiales de una Boa Esmeralda


Alimentación
Las serpientes tienen costumbres alimenticias muy variadas. En su mayoría son carnívoras, pero algunas especies con hábitos subterráneos pueden alimentarse de termitas, larvas y otros insectos.
Los ofidios tienen como presa más frecuente a los pequeños roedores (ratones, conejos, etc.), pero se alimentan también de lagartijas, ranas, otras serpientes, pájaros, moluscos, huevos y peces.



Termoregulación
Las serpientes son animales poiquilotermos, es decir, que la temperatura interior de sus cuerpos varía por influencia de la temperatura del ambiente.
La mayoría de ellas prefieren los climas cálidos y sus límites de tolerancia oscilan de 0 ºC a unos 47 ºC, siendo casi siempre la temperatura exterior ideal de unos 25 ºC.
El calor o el frío extremo ejercen una influencia enorme en la vida de estos reptiles, hasta el punto de que algunas especies no se alimentan sino bajo ciertas condiciones térmicas.
En las grandes selvas pluviales del Sur y Oriente de Venezuela se encuentra mas de la mitad de las serpientes que habitan en el país

Movimientos
Las serpientes están en capacidad de deslizarse, saltar, nadar, sumergirse en agua o arena y escalar planos inclinados casi verticales.
La reptación la efectúan mediante cuatro tipos de movimientos y su progresión se facilita, sobre todo, por la flexibilidad de la columna vertebral.
Las costillas y las escamas ventrales, conectadas por músculos, contribuyen a la sincronización de la locomoción.


Los movimientos que pueden observarse en los ofidios son: ondulatorio horizontal alternativo, progresión rectilínea por movimientos de las escamas ventrales, locomoción mixta (conjugación de los tipos precedentes) y desplazamiento sinuoso en forma de hélice, realizado en la arena.
La velocidad máxima que puede desarrollar una serpiente es muy variable, pero no sobrepasa unos 7 kilómetros por hora, aunque pueden cubrir distancias cortas a mayor velocidad.
En los bosques deciduos habita aproximadamente un 15% de las especies de serpientes conocidas en el país

Formas de Vida
Las serpientes tienen hábitos diurnos y nocturnos.
Las serpientes de hábitos diurnos que viven en Venezuela son casi siempre inofensivas y se reconocen fácilmente porque tienen las pupilas de los ojos en forma redondeada.
Las serpientes nocturnas pueden ser reconocidas también por la forma de las pupilas, que son verticales o elípticas, como las de los gatos.
La mayoría de las serpientes ponzoñosas de Venezuela son nocturnas, pero abundan también especies inofensivas que vagan durante la noche.
Aparte de estas dos destacadas formas de vida de los ofidios, podemos encontrar otro tipo de costumbres, como por ejemplo, la adaptación a la vida terrestre, subterránea, acuática o arbórea.
En las selvas nubladas subtropicales se encuentra un 40% del número de especies de serpientes de Venezuela

Distribución Geográfica
Los ofidios tienen preferencia por vivir en selvas, sabanas y bosques cálidos y húmedos, aunque también habitan en las zonas templadas y en los desiertos.
La dispersión altitudinal en las serpientes se extiende desde el nivel del mar hasta los lugares cercanos al límite inferior de las nieves perpetuas, en las montañas muy elevadas, pero disminuye en número de especies, desde los 2.000 metros de altura y, a partir de los 3.000 metros, es difícil hallarlas.
En los páramos andinos, por encima de 3.000 metros de altitud, hay un 3% de especies de serpientes, todas inofensivas
En Venezuela se conocen, hasta el presente, 142 especies y subespecies de serpientes y no hay región natural del país donde no estén representadas, aunque sea por unas pocas formas.
Sin embargo, los ofidios son escasos en las zonas muy áridas (xerófilas) de la península de Paraguaná, La Guajira, etc. En cambio abundan en las grandes selvas húmedas y cálidas de Guayana, Zulia y el Territorio Amazonas.
En las zonas xerófilas del país existe un 20% del total de las especies de serpientes que viven en Venezuela

Conducta y Actividad Defensiva
Es muy probable que, de todos los Vertebrados, sean los ofidios los animales que ostentan las más variadas formas defensivas y de amenaza frente a sus enemigos y sus víctimas.
Las serpientes, generalmente, prefieren huir de los peligros, aprovechando sus rápidos y escurridizos movimientos, pero pueden también combatir, ya sea utilizando su fuerza muscular, su dentadura o sus colmillos inoculadores de veneno, cuando se trata de especies ponzoñosas.
Algunas serpientes se defienden inflando el cuello o amenazando con la boca abierta en forma descomunal.
La culebra inofensiva "Tigra Cazadora" (Spilotes pullatus pullatus) infla la tráquea para amenazar a sus enemigos
Las grandes boas constrictoras y anacondas, en cambio, emplean su potente musculatura para asfixiar a sus víctimas.
Sin embargo, entre todos, el medio más eficaz es el aparato ponzoñoso que tienen algunas familias de serpientes, porque con él matan o paralizan a sus víctimas.

Enemigos
Los ofidios tienen numerosos enemigos naturales, entre los cuales se cuentan las aves de rapiña, algunos mamíferos como el mapurite, rabipelados, cachicamos o armadillos y los gatos domésticos y salvajes.
El gato es un buen controlador biológico de las serpientes, porque mata serpientes y animales que le sirven de alimento a las mismas.
Los enemigos más singulares de las serpientes son, sin embargo, las llamadas culebras ofiófagas, que se alimentan de otras, tanto venenosas como inofensivas; ellas poseen inmunidad natural frente a los venenos de las serpientes ponzoñosas, que ingieren como alimento.
Quizás, el enemigo más activo de los ofidios sea el hombre, quien consciente de la peligrosidad de algunas especies, prefiere destruir hasta la mas insignificante culebra.

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